UNA CONTRACULTURA

.

Trabajando en esta idea: ¿Cultura o contracultura?

Pero para comprenderlo, atender la clase de Marco Aurelio Denegri

.

.

Contracultura es un término que se tomó del inglés, counterculture. Se hizo una traducción literal y se dijo contracultura. Una lectura inicial, mal hecha, o sea una dislectura, supondría que la contracultura va contra la cultura, que es algo anti-cultural, y no es así. Porque la contracultura no va contra la cultura, sino que se refiere a dos acepciones distintas en RAE. Y el Diccionario ya hace algún tiempo que ha admitido el término contracultura, de modo que ya figura en el léxico oficial de nuestro idioma.
.
Contracultura se refiere al movimiento social surgido en los Estados Unidos en la década de 1960, especialmente entre los jóvenes, que rechazan los valores sociales y los modos de vida establecidos. Y este es el primer significado, la primera acepción de contracultura. Tiene antecedentes en todo el movimiento beatnik. Un antecedente también en el famoso libro de los años  50, el famoso libro de Lawrence Lipton, ‘The holy barbarian’, (1959) [Los bárbaros santos], y, en fin, en una serie de otros autores. Pero el movimiento se manifestó en la década de 1960.  Era un movimiento de oposición, un movimiento de rechazo.
.
La segunda acepción, de este vocablo, se refiere al conjunto de valores que caracterizan a este movimiento  contracultural, y por extensión a otras formas de oposición al sistema de vida vigente.
.

Ahora bien, lo central en la contracultura es la DISIDENCIA.

.

Disidir es separarse de la común creencia, doctrina u opinión. Al que se separa se la llama disidente. La disidencia es la acción y efecto de disidir.  Disidencia es también el desacuerdo grave de opiniones. El disidente es el discordante, el heterodoxo, el disconforme con doctrinas o prácticas generalmente admitidas. La contracultura es pues disidencia, discrepancia, disconformidad, disentimiento, discordancia, oposición, iconoclastia, contestatarismo y heterodoxia. Heterodoxia es la cualidad de heterodoxo.

.
.
.
Y heterodoxo, en un sentido general,  es el disconforme con las doctrinas o con las opiniones o con las prácticas generalmente admitidas y admisibles.
.
Iconoclastia es la cualidad de iconoclasta. Iconoclasta en sentido etimológico es el que rompe los iconos.  O también, como es admitido por la academia, íconos; prevalece esta acentuación esdrújula pero la acentuación etimológica es iconos. El rompedor de imágenes, el rompedor de iconos es el iconoclasta. Icono es imagen (eikón) y clasta viene del verbo griego ‘klaó’, que significa romper. Por eso el que escribe mal, el que destroza el idioma, el que lo rompe es el fraseoclasta. E iconoclasta es el que niega y rechaza la autoridad de maestros, normas y modelos.
.

El contestatarismo es un modo de oposición, y de protesta. El contestatario es el que polemiza, se opone o protesta, y a veces violentamente, contra algo establecido o en general contra el orden establecido, contra el statuo quo [locución latina, que se traduce como «estado del momento actual», que hace referencia al estado global de un asunto en un momento dado.] Los jóvenes de mayo del 68, los jóvenes franceses de entonces, eran contestatarios, porque se rebelaron, cuestionaron, polemizaron, alzaron la voz… El contestatario es el anti-stablishment [Un punto de vista anti-sistema o creencia es la que se opone a los principios convencionales sociales, políticos y económicos de una sociedad. El término fue utilizado por primera vez en el sentido moderno, en 1958, por la  revista británica New Statesman para referirse a su agenda política y social. El término se puede distinguir de la contracultura , una palabra que normalmente se utiliza para describir un movimiento artístico en vez de los movimientos políticos que se ciñen al gusto de la época y los valores de la época (1)]
.

.
Claro que en esto de la disidencia  hay grados y matices. Se aprecian, en efecto, desde los radicalismos más extremos, hasta las discrepancias moderadas. Hay todo un espectro muy amplio de la disidencia.
.
Alberto Hidalgo, el gran liróforo arequipeño, es decir el gran poeta, liróforo quiere decir poeta, en su libro, que tiene un excelente título además, Muertos, heridos y contusos (1920), en la página 102, Hidalgo dice lo siguiente:

.

<<Yo soy un iconoclasta, los ídolos me revientan, me gustaría mientras los demás se prosternan – es decir, mientras los demás se arrodillan-, me gustaría poder romper a pedradas la cabeza de Dios. Para mí -dice Hidalgono hay nada respetable, ni la religión ni la patria, ni siquiera la madre de uno. Si tengo alguna consideración por mí mismo. Es precisamente por esto, porque soy uno de los hombres que han sido más insultados y son más discutidos y negados. El día que yo sea un hombre de respeto, ese día me destapo la cabeza de un balazo.>>

.

.
Bueno, esto es la iconoclastia radical y absoluta. Entre un extremo así, y la discrepancia firme pero cordial hay toda una gradación, todo un conjunto de matices de disidencia, hay muchas maneras de disentir, hay muchos modos de oponerse.

Lo contrario de una actitud o de una opinión contracultural es una opinión o una actitud políticamente correcta. Esto de políticamente correcta, o políticamente correcto se tomó del inglés. En inglés se dice political correctness para denotar que una cosa  concuerda con el orden establecido, y la contracultura discuerda del orden establecido. La persona políticamente correcta defiende el orden establecido, lo apoya, apoya lo convencional. En inglés la expresión political correctness no se toma en buena parte, sino en mala parte. La persona políticamente correcta es la persona rígida, dogmática y recalcitrante. En inglés la corrección política no es una virtud sino un defecto, una tacha, un descréditoVeo que entre nosotros se usa la expresión políticamente correcto en un buen sentido, como si fuera una gran cosa ser políticamente correcto, y no es así, es al revés. Ser políticamente correcto equivale a ser prácticamente un reaccionario, alguien que se opone a las innovaciones, lo que se llama un misoneísta, el que odia las novedades. Del griego ‘miso’ que quiere decir odiar y ‘neos’ que quiere decir nuevo e ‘ismos’ cualidad, doctrina, sistema. El misoneísmo es la aversión a las novedades.

.

.

10 Respuestas a “UNA CONTRACULTURA

  1. Claudio Mayeregger ¿Cultura o Contracultura?
    Un Diagnóstico del Hombre Actual

    El que podamos hablar de Cultura, piensa Werner Jaeger, en su obra Paideia, en la introducción a la misma, como concepto, es un hallazgo de la antigüedad griega.

     

     

    Ningún otro pueblo antiguo piensa en términos de cultura. No tienen una palabra para nombrar eso que es la cultura porque no tienen la noción, que para los griegos es paideia, y que al ser recogido por la tradición latina se convierte en humanitas, si quien la traduce es Cicerón, y luego la tradición de paidea por cultura que va asociada a la idea de humanitas.

    La paideia es una abstracción del significado del que deriva, del niño en formación, y por tanto se refiere al proceso de la formación de un hombre, que no a su crecimiento biológico. La actividad formadora, la actividad educadora. Y también el conjunto de contenidos, de conocimientos, de hábitos, de principios, que tienen valor formativo para el hombre.

    Paideia, en primer lugar pues, o como motivo esencial, como el esfuerzo de perfeccionamiento del hombre en cuanto hombre, y ese esfuerzo constituido en eje de toda la vida comunitaria […] y no tiene sentido hablar de perfeccionamiento si no es en orden del bien.

  2. El esfuerzo de la paidea es un esfuerzo deliberado, algo que se asume a sabiendas y conscientemente. El hacer del hombre un hombre bueno, un buen ser humano de él [porque no, el mundo Griego no pensaba de la mujer de igual manera -nota personal, en torno al monólogo del conferenciante]. Y todo el resto de la actividad social tiene a esto por fin, el que el hombre pueda desarrollarse en plenitud. Aunque el conferenciante asegura que no se forma al hombre para el hombre sino para un fin último que lo trasciende… que Nietzsche lo explicará del siguiente modo:

     

    Y Jaeger afirma que hoy en día (su obra es de principios del siglo pasado) usamos el término cultura de dos formas distintas, para hablar de un hombre culto, bien formado, cultivado, y en un sentido antropológico de cultura, y para distinguirlo del anterior lo llama sentido descriptivo: cultura es todo lo que hace el hombre, a partir de su actividad racional y para transformar el medio. Por oposición a lo que está dado en la naturaleza. Y como es meramente descriptivo es valorativamente neutro.

     

  3. Este concepto descriptivo de la cultura -señala Jaegeres un concepto que quiere prescindir deliberadamente de lo valorativo para referirse a toda producción o creación cultura del hombre de la cultura, sociedad y época que sea, toda producción humana, todo lo que el hombre hace en cualquier época y edad, o contexto histórico geográfico, y de aquí se desprende lo que podríamos llamar una visión relativista de la cultura. En cuanto a que si cultura es lo que hace el hombre, cultura se llamará en cada sociedad lo que el hombre hace.

    La etnografía y antropología positivista que acuña este uso del término no es absolutamente relativista porque tiene un sentido progresista de la cultura y ve el modelo de cultura en la sociedad positivista y en la ciencia positiva que la caracteriza, de modo que todo lo que no conduzca al progreso es considerado culturalmente retrasado.

    .

    Pero a partir de mediados del siglo XX empieza a prevalecer una visión claramente relativista, a partir de la antropología estructuralista o del estructuralismo antropológico que considera a cada sociedad como un todo estructural cerrado sobre sí mismo e independiente de cualquier otro, y que se auto-constituye en su estructura y los contenidos que dimanan de esa estructura, y que no puede ser comparado con otro. Porque cualquier comparación se hace desde el interior de una estructura, y por tanto relativo a la forma de esa estructura y a los contenidos que tiene esa sociedad. Y cuando digo contenidos digo todo lo que no es estructural, todo lo que sería epifenoménico. Y la estructura, a su vez, ahí es entendida como algo de orden infrarracional. Porque la estructura es primariamente determinada por factores materiales.

    La racionalidad misma no es más que un epifenómeno de la estructura.

    Cuando uno sigue este itinerario del concepto descriptivo de cultura, primero hay una especie de renuncia a la objetividad de un bien universal del hombre, que es válido para todo hombre en cuanto que es hombre, y eso hace que se empiece a hablar de cultura de una forma descriptiva pero entonces, el concepto de cultura pierde su forma originaria.

    ¿Y en qué sentido hay que adoptar este sentido descriptivo de cultura, que no es del todo despreciable? Esa idea de cultura como perfeccionamiento del hombre es una idea que podemos aplicar a toda sociedad, en el sentido de que en toda sociedad hay ese esfuerzo del hombre, un esfuerzo educador, que se erige a un ideal de plenitud humana. Aunque eso no sea conscientemente asumido en el sentido griego de paideia, que no forme el eje de la mentalidad social, eso es lo que ocurre sólo en la antigua Grecia. Pero ahí es como nosotros podemos apreciar lo que en los otros pueblos y tradiciones haya de análogo a eso. Aunque sea pensado de otra manera. Sin caer en una especie de confusión, atribuyéndoles a los otros pueblos la mentalidad de los antiguos griegos. Es decir, no hay que caer en un reduccionismo positivista que lo iguale todo. Y ve todo desde el mismo rasero.

    Y el hombre, lo sepa o no lo sepa, está empeñado en ese esfuerzo de perfeccionamiento, de bien, de verdad, de belleza, y la búsqueda de ese perfeccionamiento […] Y, en ese sentido, cada sociedad tiene una pluralidad y una riqueza que le es propia.

    Y la tradición cristiana, desde el siglo II o III va a tomar esta noción de paideia y se la va a apropiar […]

  4. ¿Qué sería una contracultura? Ese esfuerzo de elaborar algo como si fuera bien cuando objetivamente no lo es [pero yo ahí creo que precisamente está hablando del cristianismo, en su ceguera ideológica, así que escuchémoslo con mucha atención, y sigamos transcribiendo]. De presentar algo como lo verdadero cuando objetivamente es un error. Eso es algo anti-cultural en sentido propio porque va contra el perfeccionamiento del hombre, ¿no? Pero al mismo tiempo a veces tiene una elaboración que a veces es complejísima [como por ejemplo el argumento del <<logos spermatikos>>, logos seminal, las semillas del verbo como se traduce en latín, que se desparramó antes haciendo mención a Justino, y a la revelación]. Es decir, el hombre hace siempre las cosas humanamente, el ser de las cosas no se puede suprimir [dice que no lo puede suprimir porque no es obra suya, por más que quiera, -que como aquí podemos observar – y pienso que perfectamente- es terrible no poder ser un libre pensador en ningún momento, porque se está mediáticamente sujeto a una creencia]. Es algo que el hombre no cancela nunca, ideológicamente lo puede deformar todo lo que quiera. Pero no lo puede suprimir. Aún en las líneas del extravío y el error el hombre se esfuerza por una elaboración, y ahí es donde el concepto de contracultura cabe de manera adecuada, me parece a mí. ¿Qué sería contracultura? Ese esfuerzo de elaborar algo como si fuera bien cuando objetivamente no lo es. De presentar algo como verdadero cuando objetivamente es un error.

    .

    .

    Esto es anti-cultural en sentido propio, porque va contra el perfeccionamiento de hombre. Pero al mismo tiempo tiene una elaboración que a veces es complejísima, una literatura, un arte, todo lo que se quiera, ¿verdad? Entonces forma una contracultura. Una contracultura que por su orientación es anticultural si comprobamos el sentido clásico de la paideia. Ese sería el segundo nivel, que implica el esfuerzo voluntario, consciente, deliberado, de tender al perfeccionamiento del hombre, como hombre, en orden a su fin último […] Y ahora viene un tercer nivel, la tradición cristiana asume el concepto de paideia clásico, sí, pero para qué, ¿para superponer sin más la paideia de los griegos y la fe? No. Lo que hace la tradición cristiana es asumir el concepto de paideia y el esfuerzo de la paideia desde la gracia, según la economía del misterio, para decirlo en términos paulinos, es decir según el modelo de la encarnación de Jesucristo. El verbo se hace carne, asume la naturaleza humana para salvar esa naturaleza, elevarla, planificarla y divinizarla [en fin…]

  5. LAS CORRIENTES CONTRACULTURALES

    La paidea presenta corrientes contraculturales en su origen, y la primera es la sofística. Y la segunda es el filosofismo y el sincretismo hereje. Son corrientes contraculturales de modo distinto.

    .

    .
    La sofística fue un movimiento experimentado profundamente como contracultural por todas las dimensiones básicas de la cultura griega, por la paideia griega, por la filosofía, por la poesía, por la historia o la historiografía, como quieran… los tres ejes del logos. Desde los tres contrafuertes hubo una reacción contra la sofística. Porque la sofística suprime las bases del concepto de paideia. Y para entender eso basta pensar en alguna frase esencial de la sofística griega como aquello de Protágoras de que el hombre es la medida de todas las cosas, de lo que es en cuanto que es, y de lo que no es en cuanto que no es. Ahí ya no hay más ser del hombre, fíjense. Porque el hombre es el que establece lo que es y lo que no es. No hay un ser anterior al hombre. Entonces no hay un ser del hombre […] Pero si el hombre es el que establece lo que es y lo que no es, ya se acabó la naturaleza del hombre, que es el punto de partida de la idea de paideia. Si no hay una naturaleza humana no hay un bien objetivo de la naturaleza del hombre. Esta negación del ser ya está implícita en la sentencia de Gorgias, ¿no? <<No hay verdad, si la hay no se la puede conocer y si se la puede conocer no se la puede enseñar>>. Se acabó la paidea. Se terminó, no hay más paideia ahí. De hecho de lo que se acusa a los sofistas es de no esforzarse por qué, por enseñar la verdad o por promover la virtud en los hombres. Se dicen maestros y sabios pero no se preocupan ni por la verdad ni por el bien. Ninguna de las dos cosas, entonces no hay paideia ahí, claro, eso es lo que no hay.

    La sofísitica representa una corriente claramente contracultural. Y no sólo anticultural, va en contra de la paideia. Además contracultural porque hace una elaboración intelectual de todo esto. Y trata de justificar su posición. Por qué no enseñamos verdad, por qué no enseñamos el bien. Porque no hay verdad, no hay tal cosa. Entonces aparece la estrategia del escepticismo y del relativismo radicales con la sofística. No es una cosa nueva esto. Es una vieja estrategia contracultural, quizá tan vieja como el hombre, más vieja […] Y la frase de Protágoras es poner al hombre en lugar de Dios. Esta consideración teológica que hago del problema, me parece a mí que es el fondo al que hay que ir para entender la raíz del asunto. No es un problema que se pueda resolver humanamente, eso quiero decir… El problema de la cultura, la contracultura, la anticultura se da en el hombre pero es un problema que lo trasciende.

    Esto va absolutamente contra la contracultura actual que aún a las cuestiones teológicas las quiere reducir a lo humano

    <<¿Quién hizo a Dios? Sino el hombre>>yo misma lo digo. Pero lo diremos tantos… y con tanta razón…

    ¿Se entiende? Exactamente al revés.

    La sofística es una contracultura de relativismo, escepticismo, porque es una contracultura de pragmatismo y de […] Qué funcionalidad tiene la sofística, exaltar el valor del éxito inmediato en la vida social. Porque los sofistas lo que ofrecen es eso, lo que hace ascender socialmente, que le permite ser exitoso en la asamblea, en el comercio, en la actividad social. No hay que mirar más allá. Y si a usted le reprochan que no mire más allá, ahí es donde viene esa contracultura, esa preocupación para defender la trinchera del que se cierra en su inmediatez Cuando uno estudia los textos de la sofística griega, sobre todo a través de los testigos que han llegado a nosotros, uno advierte como esa estrategia de la sofística hoy tiene una vigencia enorme (50min)

  6. En la antigüedad helenística aparece la otra contracultura. En el siglo III a.C., y va a cobrar todavía más auge entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. Es lo que podemos llamar el filosofismo y el sincretismo. Lo que ha sucedido en ese mundo es que ha aparecido una unidad supranacional sobre varios pueblos, una ruptura de la polis griega como hábitat humano. El hecho de que la paideia de los griegos se universaliza, se difunde, desde muchos pueblos pero con eso surge, al mismo tiempo, tentaciones contraculturales, que van a dar lugar a una contracultura vigorosa, que es ésta que quiero señalar.
    Por una lado el filosofismo, ¿qué es eso? Eso no ha existido en la Grecia Clásica. El filosofismo es lo que podemos llamar también racionalismo. Hacer de la filosofía lo supremo en todo orden. Y convertir a la filosofía en la religión misma. Eso es algo que se da en el mundo helenístico. La religión tradicional empieza a ceder, a aflojar sus vínculos tradicionales, y empieza a ocupar su lugar un conjunto de fenómenos religiosos nuevos, entre los cuales aparecen también elementos positivos, como la tendencia a reconocer un dios único que eso viene de la filosofía. Pero también aparece esto, el filosofismo hace del saber racional humano lo supremo, y despreciando toda instancia que lo trascienda, instaura a la razón humana como absoluto. No hay nada que esté encima de ella. Esa es la fuerza divinizante del cosmos. Esta es la raíz de lo que después se llamará, ya en contexto cristiano, el gnosticismo. La actitud filosofista preludia o anticipa lo que en los siglos más recientes podemos llamar racionalismo. Y el racionalismo es una contracultura porque la paideia -según explica este hombre- estaba abierta al fin último del hombre, a una trascendencia. Pero si el hombre erige a su razón en lo que diviniza el Universo él se transforma en el horizonte final y no hay nada que lo trascienda. Y entonces aparece una contracultura que es el racionalismo mismo .

    .

    .

    Y unido a este elemento del racionalismo aparece el otro elemento que es el sincretismo. Se trata de un mundo donde conviven diversos pueblos. Hay una civilización supranacional que se basa en la paideia de los griegos, pero y los elementos de cada tradición cultural, ¿qué hacemos con ellos? ¿y cómo se relacionan con la tradición griega? Y aquí es donde aparece la tentación del sincretismo, que es, de nuevo, contracultural, por qué. Porque la tentación del sincretismo lo que hace es mezclar, yuxtaponer, combinar incoherentemente elementos diversos. ¿Y qué actitud subyace bajo eso? Una primera actitud es, de nuevo, una actitud pragmática, como la de la sofística. Existen variedad de cosas, y yo me muevo con gentes que piensan distinto, así que con unos piensan de una manera y con otros pienso de otra, son uno todo, ¿sí? Entonces, me acomodo a la pluralidad de la cultura tomando de acá y de allá, lo que deseo. Es una actitud pragmática. Y, de nuevo, las resonancias actuales de eso son también enormes.

    Pero no en la síntesis, la síntesis significa dar unidad al todo desde el principio.

    Acá no hay síntesis, hay yuxtaposición. Pero el sincretismo y el filosofismo se muestran solidarios, ¿por qué? Porque la actividad productora del hombre tiene que intervenir, por lo menos literariamente, para darle una apariencia, aunque no sea más, de consistencia, a ese todo heterogéneo, ¿verdad? Armar un relato que contenga todo y lo mezcle de una manera que pueda ser utilitariamente aplicado.

    Y esta apariencia la podemos contrastar con las corrientes contraculturales que surgen dentro de la tradición cristiana. Y ahí, ya en el siglo II aparecen dos modelos contraculturales, en el sentido de una cultura asumida por la fe cristiana. Uno es el gnosticismo o la pluralidad de los gnosticismos, y esto de alguna manera está conectado profundamente al filosofismo y al sincretismo. Porque el gnosticismo del siglo II qué es. Un conjunto de sistemas de pensamiento y de vida que toma elementos de la revelación bíblica pero como ingredientes de una sincresis, de un todo, de una mezcla final, cuya estructura es una producción humana. ¿De quién? Del que se proclama gnóstico. El auténtico conocedor de la verdad. ¿Y qué hace el gnosticismo con la fe? La subordina a la gnosis. La fe es para los que no son espirituales, para los ignorantes, para los incultos. Hay la palabra cultura, fíjense, empieza a jugar como alusión a la contracultura. Porque el culto es el gnóstico. No porque se haya cultivado, sino porque tiene por naturaleza el saber de la totalidad. Lo lleva consigo, porque en su esencia es espiritual. Espiritual quiere decir en la mente gnóstica que pertenece al mundo divino. Y por eso está llamado a reintegrarse al mundo divino necesariamente, y por eso tiene el conocimiento supremo. Pero estoy en día también nos resuena, si en nuestro interior está el conocimiento, la sabiduría, y todo eso está en el hombre mismo porque el hombre es partícipe de un todo divino.

    Eso es en el fondo el gnosticismo, un desprecio de la superioridad de la fe y la revelación, del misterio, frente a lo cual se proclama una gnosis de una identificación de lo humano y lo divino. El hombre se autodiviniza por naturaleza, en esa construcción ideológica que es el gnosticismo.

  7. En el mismo siglo II surge otra corriente contracultural, que de alguna manera es el extremo opuesto a esto: el fideísmo, del que luego emergerán las distintas formas de nominalismos, que teóricamente se han dado. Porque lo que viene a decir es, la cultura, la paideia de los griegos es absolutamente un fraude y una iniquidad, lo único que hay es la fe, y ahora se trata de una fe que niega la cultura. No es lo que yo dije que hacen los padres de la iglesia y el grueso de la tradición cristiana apoyándose en la fe verdadera: asumir la paideia de los griegos para trascenderla desde la fe, no. Esta actitud aparece, por ejemplo, en Taciano, que es un escritor eclesiástico sirio, del siglo II, y Taciano escribió una obra breve, ‘Discurso contra los griegos’. No hay cultura humana, la cultura humana es lo que desprecia Taciano. Pero esto, que en principio puede parecer muy piadoso, en el fondo destruye la fe, porque <<La gracia no destruye ni contradice la naturaleza sino que la presupone, la asume y la eleva>>. Y acá la naturaleza es despreciada, al despreciarse la paideia se desprecia la naturaleza. Y a la gracia se la separa de la naturaleza, se la pone como algo solo y que se da sobre qué. Sobre nada. No tiene sujeto receptivo. Con esto también se impide la existencia de una cultura cristiana en sentido propio. Porque se niega el esfuerzo humano en relación con la gracia y esto también es contracultural. Y esta contracultura se basa en una exaltación desordenada de la fe, al contrario del desprecio gnóstico por la fe. En los dos casos se desprecia algo que tiene su origen en Dios y que es un don de Dios.

    III. El iluminismo y las estrategias del inmanentismo como síntesis de la contracultura en el orden humano. Aquí ya nos aproximamos al tema del hombre actual. Porque hasta ahora he hablado de cosas que pueden parecer antiguas. Pero esa es una idea profundamente contracultural y anti-cultural. Pero que es cada vez una tendencia mayor.

    El iluminismo del siglo XVIII es como una síntesis de todo eso que dije, de sofística, de filosofismo racionalista, de neo-gnosticismo pero no de fideísmo que ahí ya queda cancelado. Pero atención porque el iluminismo reacciona contra el fideísmo precedente, que sí históricamente tiene vigencia, en la tradición del protestantismo. Es decir, el protestantismo luterano, calvinista, es el fideísmo. Ese es el que desprecia a la cultura y se queda con una fe sola. Y lo que el iluminismo hará será contradecir eso. A ese fideísmo le opone un naturalismo racionalista, que elabora las estrategias de la antigua sofística, del filosofismo, las retoma pero como viene a suplir a la fe cristiana, se hace un neo-gnosticismo y también presupone su propia ”fe”. No una fe en la revelación divina pero sí una fe en esa visión de la historia, que es inseparable de la mentalidad iluminista, y que es la visión de un progreso humano. Una fe en que la marcha de la historia es una marcha progresiva. Y eso introducido así, como un principio en el que hay que creer. Ahí, de nuevo, hay una raíz contracultural que después voy a aclarar

    .

    *fuente

    .

    … que es lo que podemos llamar la raíz del modernismo, si es nuevo es bueno. Si es algo distinto a lo dado, si rompe con la tradición, está bien. Sin más.

    Ahora, esta visión que he presentado hasta aquí… es una visión de lo contracultural, ya sea en sedes paganas, ya sea en sedes cristianas, y últimamente en la cristiandad que pretende ser sustituida por una no cristiandad […] Porque el iluminismo antes de ser anti-cultural es anti-cristiano. Y se hace anti-cultural para ser anti-cristiano. Dicho de otra manera, lo que quiere es desplazar la fe, la fe es lo que quiere suprimir como principio de civilización y de cultura […] para suprimir los presupuestos naturales del orden sobrenatural.

    Ahora hay elementos de contracultura que son específicos del esfuerzo cristiano.

    b) Contracultura y anticultura respecto a la cultura cristiana.

    1. Planteo teológico al teandrismo de la cultura cristiana.

    Y estos, ¿atentan contra qué? Y contra el concepto mismo de la cultura cristiana que es un concepto teántrico, es decir, un concepto de convergencia de lo divino y de lo humano, en una unidad dinámica, en lo cual lo humano está subordinado a lo divino e instrumentalmente organizado por la energía divina […] De tal forma que se distinguen pero no se separan. Como la humanidad y la divinidad de Jesucristo, distintas pero […] Y entonces podemos hablar de herejías contraculturales pero ya no contra la paideia sino contra la cultura cristiana [1h09min]

     

    .
    Naturalismo y Pelagianismo Cultural

    El Pelagianismo es una herejía de los siglos IV y V. Es del mundo latino y se difundió en ciertas regiones, del Norte del África, por ejemplo. Y en España. Y el Pelagianismo lo que hace es minimizar absolutamente la gracia. Y exalta de una manera desordenada la Naturaleza. No niega que haya gracia pero la gracia es nada más que una ayuda para que la naturaleza con sus propias fuerzas logre sus fines […]

    Una cultura cristiana qué es, es la cultura común, corriente, humana, supongamos en el mejor de los casos que es una cultura humana… y no una mezcla de fenómenos contraculturales, y con eso ya está, la gracia me ayuda a que eso lo logre mejor… y entonces, desaparece el teantrismo ahí. Porque la gracia se supedita a la naturaleza. Y esto va contra la fe cristiana de modo clarísimo, y por eso el Pelagianismo fue una herejía firmemente combatida por los padres de la iglesia. Primero porque desconoce el fin sobrenatural del hombre […] (1h13min)

  8. Ahora sobre el Sobrenaturalismo y el Fideísmo cultural, que este es el error, que en la historia del cristianismo es típicamente protestante. Antipelagianismo radical pero con este ingrediente, la naturaleza es mala. No se trata de dos bienes que tienen un orden jerárquico, no, ahora el único bien es la gracia y la naturaleza es corrupción. Corrupción esencial e insalvable, de modo que cultivar la naturaleza, que es lo que dice cultura, es pecado. En esta antítesis generada lo que aparece como mal es el humanismo clásico, la paideia misma: eso es soberbia del hombre, y lo que hay que dejar es la sola fe y la Escritura. Pero además de eso su falsedad profunda se refleja en su itinerario histórico. Entonces el conferenciante nos remite a la escuela racionalista o de teología liberal protestante de […] finales del siglo XVIII... que como entiende que la escritura es mitad humana, mitad divina, y en su parte humana es corrupta…

    .
    Y el Nestorianismo cultural, que supone una disociación de lo humano y de lo divino en Cristo como si fuesen dos personas distintas. Está Cristo el hombre, y Cristo el Dios, y de ahí que se negase a la virgen ser madre del Dios, porque sólo lo era del hombre. Y el misterio de la fe, sin embargo es que Cristo es siempre la persona divina y también la persona humana que asume en el tiempo… Y esta es otra tentación cultural propiamente cristiana. <<No me venga con cuestiones teológicas a mí que yo estudio derecho>>. Entonces dos mundos que avanzan paralelamente pero no se tocan. No fundan una unidad teántrica jamás. Y católico quiere decir eso, que lo atraviesa todo. Y si la fe no lo atraviesa todo y no lo ilumina todo no es católica.

    Católico: del Griego “kath’holon” que significa “de acuerdo con el todo”, “universal”.

    .

    .
    [Nadie que depare aquí piense que yo soy otra cosa que oyente, una que intenta comprender el punto de vista de estas personas creyentes pero es que no queda otra que, en Occidente, interesarse por estos asuntos porque en Occidente el cristianismo ha sido una concepción dominante durante demasiados siglos, que si yo hubiera nacido en otra parte del mundo me estaría interesando por otras religiones en el mismo afán por conocer la historia]

     

  9. El Monofisismo cultural es otra herejía cristológica. Que consiste en afirmar que Cristo es monofísico, tiene una única naturaleza. Mezclo, confundo, no discierno. Cuando el axioma de la cultura cristiana es: <<Distintos pero no separados, unidos pero no confundidos>>.

    El Modernismo cultural lo puse acá como herejía aludiendo al Modernismo que aparece entre comienzos del siglo XIX y principios del siglo XX. Y la herejía del modernismo consiste en sostener que los dogmas de la iglesia son símbolos cuyo contenido debe dar una experiencia religiosa de cada época. Y esto se combina con el postulado de que la religión del hombre moderno es distinta de otras épocas anteriores y por tanto, esos símbolos que son los dogmas deben de adquirir un contenido nuevo, adecuado al hombre nuevo, que no es el <<hombre nuevo>> de San Pablo, que surge del bautismo… El modernismo es la herejía historicista.

    III. ESTRATEGIAS CONTRACULTURALES Y ANTI-CULTURALES DEL INMANENTISMO ACTUAL

    a) Vaciamiento de la interioridad. Hay un esfuerzo por desespiritualizar al hombre. Y el vaciamiento tiene que ver con la despersonalización. Porque el ser personal del hombre tiene sus raíces en el ser espiritual. Y las conductas masificadas tienden a cancelar la individualidad. Para decirlo con los términos de Heidegger de autenticidad en la existencia, porque con la despersonalización el hombre se sumerge en el anonimato en la medida de lo posible. Y esto ideológicamente tiene un correlato, que es la reducción a la estructura (los estructuralismos). Donde el hombre es presentado como un fenómeno de esa estructura que lo domina. En el cual cada individualidad no es más que un momento manifestante de ese todo. No es que nosotros usemos la palabra, es que el lenguaje establecido por la estructura nos usa a nosotros. No es que nosotros establecemos vínculos sociales, no, la estructura social nos construye a nosotros. Esa ideología, a su vez se manifiesta en la práctica en cuanto a través del poder se procura modificar las estructuras, como si eso fuese el determinante de la vida humana. Si yo concibo el ejercicio de la autoridad pública no como un instrumento moral para proveer al bien común sino como el poder para transformar la estructura de la vida social y de la sociedad, y construir a la sociedad desde esa transformación, entonces ya estoy estableciendo al hombre a partir de la estructura.

    El estructuralismo desintelectualiza el lenguaje porque lo convierte en el efecto de una estructura irracional y desespiritualiza el ejercicio del poder. Y las relaciones sociales tiende a concebirlas como relaciones de poder, porque lo amoraliza, porque lo conduce en una mera actividad pragmática de ejercicio de poder. Con una finalidad. La finalidad se mide por la eficacia […] Y el hombre no tiene interioridad moral ni intelectual con la que confrontar al medio.

    .
    Y pese a la paradoja el sistema del consumismo capitalista promueve esta desespiritualización porque la persona sin interioridad experimenta necesariamente un vacío que hay que llenar con algo... Que este vaciamiento sirve al dominio del pensamiento superficial. Y cuando a alguien se le pide opinión no hace más que repetir lo que ha oído en algún lado… es un pensamiento que en todo caso carece de una capacidad de reflexión profunda. Y a esto me refiero con interioridad, a hábitos intelectuales profundos. Y la reflexión es sustituida por un opinar universal […] (1h 52min)