LA GLÁNDULA PINEAL: serotonina y melatonina como el día y la noche, uno mismo en un ”distinto” ambiente bioquímico

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La glándula pineal, cuerpo pineal o epífisis es una glándula de secreción interna que forma parte del techo del diencéfalo. Se origina embriológicamente de una evaginación entre el tálamo y el pretecho. Es una pequeña formación ovoidea, aplanada, que descansa sobre la lámina cuadrigémina, en el tercer ventrículo cerebral. Es la glándula que segrega la hormona melatonina, que es producida a partir de la serotonina. La epífisis, sensible a la luz, está relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño. Mide unos 5 mm de diámetro.

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Lectura de la información

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En el Homo sapiens se produce una síntesis constante de melatonina que disminuye abruptamente hacia los 30 años de edad. Después de la pubertad se produce una calcificación llamada “arenilla del cerebro”, que recubre la glándula pineal, pero ésta sigue mandando melatonina. Estudios recientes observan que la melatonina tiene, entre otras funciones (además de la hipnoinductora), la de disminuir la oxidación; por esto los déficits de melatonina casi siempre van acompañados de los siguientes efectos psíquicos: insomnio y depresión, mientras que, en la metabolización, el déficit de melatonina parecería tener por contraparte una paulatina aceleración del envejecimiento.

Existen alimentos que poseen precursores de la melatonina. Entre éstos los más comunes son: la avena, las cerezas, el maíz, el vino tinto, los tomates, las patatas, las nueces y el arroz.

La melatonina o N-acetil-5-metoxitriptamina es una hormona encontrada en animales superiores y en algunas algas, en concentraciones que varían de acuerdo al ciclo diurno/nocturno. La melatonina es sintetizada a partir del neurotransmisor serotonina. Se produce, principalmente, en la glándula pineal, y participa en una gran variedad de procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos. Una de las características más sobresalientes respecto a la biosíntesis pineal de melatonina es su variabilidad a lo largo del ciclo de 24 horas, y su respuesta precisa a cambios en la iluminación ambiental. Por ello, la melatonina se considera una neurohormona producida por los pinealocitos en la glándula pineal

*wikipedia

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Sus células se llaman pinealocitos y se subdividen en fotorreceptores y secretadores. Los fotorreceptores se encuentran en peces, anfibios y reptiles (particularmente desarrolladas en el ojo pineal de las tuátaras). En las aves se encuentran menos desarrollados y se habla de fotorreceptores modificados. En mamíferos no existen los fotorreceptores, si bien la glándula está estrechamente relacionada con la función fotosensorial.

Se une vía ganglio cervical superior y núcleo supraquiasmático hipotalámico a la retina. Así pues se puede considerar que la pineal es parte de las vías visuales y así convierte la información lumínica en secreción hormonal.

Índice

Historia

Por sus características anatómicas, muy pronto llamó la atención de los médicos. La primera descripción de la glándula pineal se atribuye a Herófilo de Calcedonia, 1 el siglo III aC, quien la vinculó a funciones valvulares reguladoras del “flujo del pensamiento” en el sistema ventricular. Galeno (s. II dC) describió su anatomía y la llamó konarium (cono de piña), denominación que ha perdurado hasta nuestros días junto con la de pineal , pinea (piña en latín). Parece ser, además, que Galeno observó que la estructura pineal tenía un parecido estructural más grande con las glándulas que con los núcleos del sistema nervioso.

El siguiente avance en el conocimiento de esta glándula se convirtió en el Renacimiento. Singularmente, Andrés Vesalio aportó una descripción anatómica muy precisa en su obra ” De Humani Corporis Fabrica ” (1543). Hay que decir que René Descartes la calificó de tercer ojo en su trabajo póstumo ” De homine ” (1633), no tanto por su papel en el control del fotoperíodo, aún hoy desconocido, sino porque, según su concepción dualista, constituía el correlato físico del alma. Descartes le asignó también una función fisiológica: como parte del sistema nervioso, la glándula pineal se encargaba de la percepción del entorno. Con este planteamiento se llegó hasta el siglo XIX, cuando se abordó la glándula pineal de los mamíferos desde diferentes perspectivas -anatómica, histológica y embriológica- y se mostró su similitud con la epífisis de vertebrados posicionados más abajo en la escala filogenética.

Productora de melatonina

Artículo principal: Melatonina.

Cuando no hay luz, la glándula pineal produce melatonina a partir de la serotonina. Está relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño (ritmos circadianos), y sirve para contrarrestar los efectos del síndrome de diferencia de zonas horarias (jet lag). Es también un poderoso antioxidante; y se ha comprobado que participa en la apoptosis de células cancerosas en el timo. Pero también está comprobado que altas dosis de esta hormona tienen un efecto cancerígeno. Controla el inicio de la pubertad. La producción de esta hormona disminuye con la edad.

La melatonina es producida por los pinealocitos en la glándula pineal (localizada en el diencéfalo), la cual produce la hormona bajo la influencia del núcleo supraquiasmático del hipotálamo, el cual recibe información de la retina acerca de los patrones diarios de luz y oscuridad. La glándula pineal de los humanos tiene un peso cercano a los 150 miligramos y ocupa la depresión entre el colículo superior y la parte posterior del cuerpo calloso. A pesar de la existencia de conexiones entre la glándula pineal y el cerebro, aquélla se encuentra fuera de la barrera hematoencefálica y está inervada principalmente por los nervios simpáticos que proceden de los ganglios cervicales superiores.

el 1917 se observó in vitro que extractos de glándula pineal producía un aclaramiento en la piel de sapo. A finales de los 50, Lerner y colaboradores aislaron la hormona pineal que producía este efecto a partir de pinealocitos bovinos y describieron su estructura química: 5-metoxi-N-acetiltriptamina (melatonina). Si bien durante mucho tiempo se consideró que la melatonina era de origen exclusivamente cerebral, se ha demostrado la biosíntesis del metoxindol en otros tejidos como la retina, la glándula harderiana, el hígado, el intestino, los riñones, las adrenales, el timo, la glándula tiroides, las células inmunes, el páncreas, los ovarios, el cuerpo carotídeo, la placenta y el endometrio.

Principio regulador

En el organismo existen dos sistemas de comunicación: uno de base química y otro de base eléctrica. En el primero (sistema endocrino), las señales de información (mensajes) son las hormonas las que se transmiten por canales de información: vasos sanguíneos, vasos linfáticos, canal neural, etc. llegando a los órganos diana o efectores. En el segundo (sistema nervioso) las señales son electromagnéticas y tienen una red de distribución con centros y “subestaciones” que asientan sobre las células neuronales (neuronas) alcanzando los músculos, corazón, glándulas, etc … Estos dos sistemas han evolucionado paralelamente y colaboran mutuamente desde sus orígenes en perfecta armonía cronobiológica (la cronobiología es la ciencia que estudia los ritmos). Los ritmos y los ciclos que en estos dos sistemas se suceden son coordinados por la glándula pineal.

Dado que constituye la sede somática de un reloj biológico, que pone a punto o en hora la complicada maquinaria neuroendocrina en relación a los ritmos y ciclos de la naturaleza a través dem su hormona mensajera (melatonina), ha tomado gran relevancia al ser aceptada como regulador de reguladoras en la esfera reproductora e incluirse dentro de los órganos magnetorreceptores. Procedente del exterior procesa fundamentalmente la información electromagnética ambiental de: la luz, las variaciones del campo geomagnético (incidiendo directamente) y señales de otros campos electromagnéticos originados en distintas fuentes.

El fotoperíodo (luz-oscuridad), con los ritmos circadianos (día-noche) y los estacionales, constituye el sincronizador (Zeitgeber) externo principal, acción de la que se encuentra complementada por otras sincronizadores adicionales que se suman al campo geomagnético. Estos son las micro-pulsaciones de origen extraterrestre, el sistema cavitario ionosférico (resonancias de Schumann 2 con frecuencias de 7,8 Hz, parecidas a las del ritmo alfa y nuestro cerebro) y, en general, las fuentes de los campos ELF.

La glándula pineal produce y segrega, durante la fase oscura del fotoperiodo, una hormona muy importante: la melatonina. Pero la luz continua y los campos ELF artificiales, por ejemplo, rompen este ritmo de secreción.

La melatonina es considerada como el elixir de la eterna juventud y tiene excelentes propiedades: anti jet-lag de los viajes transoceánicos, inductor del sueño (ritmo alfa) y el descanso; antioxidante y, por tanto, antirradicales libres contra el envejecimiento celular y, sobre todo, es un poderoso anticancerígeno.

Una alegoría sería: En el gran concierto endocrino, la glándula pineal es la directora de orquesta que sigue ordenadamente la partitura, constituyendo la luz su inspiración rítmica y acompasada. La incidencia de otras radiaciones electromagnéticas no naturales provocaría un caos sinfónico …

Bardasano, 2002 3

Aunque hoy en día se reconozca a la pineal como glándula destinada de manera exclusiva a la secreción endocrina, lo cierto es que en el ser humano todavía puede apreciarse una importante capacidad fotosensorial, reconocida científicamente como vital para el desarrollo un ciclo circadiano normal. Un hecho sorprendente es que, si ambos globos oculares fueran extirpados y la vía anatómica desde el área frontal hacia dicha glándula se encontrara liberada bajo condiciones lumínicas, este órgano aún podría responder al estímulo, de manera similar a como lo hacían los ojos físicos. Este hecho hace pensar a muchos científicos que la glándula pineal es mucho más que un ojo degenerado, y que algunos fenómenos del gran enigma que representa el cerebro, como la formación de imágenes o la interacción de éste con espacios físicos compuestos de partículas hipotéticas menores a las conocidas, podrían tener como coprotagonista a este pequeño centro neuronal, resumido en un espacio cónico de tan sólo 5 mm de diámetro.

Según el doctor Sérgio Felipe de Oliveira, Master en Ciencias por la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo y director de la Clínica Pineal Mind, el incremento de la actividad pineal se encuentra estrechamente relacionado con las actividades psíquicas , como las visiones o la meditación. Según Oliveira, la glándula pineal actuaría como un pequeño receptor de ondas, en el que, pequeñas calcificaciones del órgano conocidas como “acèrvuls” jugarían un rol especial. 4

Además, entre las múltiples funciones endógenas de la pineal (controlar los centros hipotalámicos, ritmos biológicos, efecto desintoxicante de radicales libres y protector de drogas anticancerosas), se encuentra la de liberación de la DMT. 5 La liberación de esta molécula, considerada como uno de los neurotransmisores alucinógenos más poderosos para el ser humano, se ve incrementada por la glándula durante el El estadio de sueño, estados de meditación y la inminencia de muerte. Cada caso mencionado, relacionado con una interacción aumentada entre el cerebro y otros planes dimensionales adyacentes, son cuestionadas por los escépticos como un fenómeno físico-químico limitado al órgano cerebral.

Sin embargo, no existen por el momento hipótesis válidas que relacionen el por qué de la liberación de DMT 6 (y la consecuente formación de imágenes en la pineal) con los estados cercanos a la muerte. Tal como reconoce Rick Strassman, célebre protagonista en exhaustivos estudios de los efectos de la DMT 7 en humanos, la glándula pineal no sería más que el sexto chakra o Ajna Ajna del que habla la tradición védica, la ventana de Berrea del que se nombra en el hinduismo, el ojo celestial del cual hablan los antiguos chinos, el palacio Niwan que los taoístas conocen o el “asiento del alma” que Descartes exponía.

En todo caso, la ciencia ortodoxa y la realidad parecen haber encontrado un posible punto de roce en un espacio milimétrica subcortical.

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