LA MANUMISIÓN DE LA LIBERTA: la condición de la ”libertad” o de la ”liberación”

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Abandoné esa ”esclava” en San Cristóbal, en ese instante de finales de agosto del 2012. La  había llevado conmigo, como parte de mí, y sin tregua, desde el verano del 2006, cuando todavía en mí habitaba algún incomprensible  deseo de sumisión. Por tanto realizó conmigo el Camino a Muxía, hasta que a la entrada de Nájera, donde su compañera de muñeca (la turquesa del antebrazo izquierdo) me apretó tanto que la opresión se hizo insoportable y la lancé con toda mi furia alNajerilla”... y desde entonces ésta ocupó su lugar y recogió el polen de todos mis caminos… La noche anterior había recibo un mensaje suyo:

<<Mi destino (como el tuyo) es (intentar) ser libre>>

Pero la dejé ir echándola de menos, aunque hacía días que la piel se quejaba lastimosamente, y al día siguiente, experimenté el alivió de que aún permaneciera ahí, bajo la lluvia, húmeda como por la ducha de la mañana. Así que la recogí y regresó conmigo. Aunque sé que no la volveré a utilizar.

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Desde otro tiempo:

<<Al divisar Nájera (del árabe Naxara,  ‘entre las piedras’) la bolsa de líquido sobre el tendón se ha engordado ruidosamente, y  hasta el punto de hacer pensar en una detención definitiva. Hay que cruzar una peligrosa carretera, que la rumana habrá  encontrado desolada pero muy de madrugada, para ir a dar al mismo lugar que María ocupa ahora, en el área de descanso: donde la rumana y el peregrino con el que ahí viajaba se acariciarán y dormirán. Momentos antes una pulsera, de tiras azul turquesa, le oprime tanto el antebrazo que ha tenido que arrancársela. Es un avatar de algo que a ella le marca más que nada y que renuncia a dejar partir. Pero dolorosamente la ha mirado con rabia, porque hace días que sostiene una lucha con sus grilletes, y a continuación, aunque no se debe, la arrojado al arroyo que, por allí, campa a sus anchas; sólo que no ha dado en el clavo y la pulsera se ha perdido entre el verde de la hierba.

En ese instante, ya de nuevo se pone en marcha, se piensa en Eric el belga, porque  aquello es un mar de tréboles y se desea que suceda lo que siempre se ha esperado desde niña y jamás ha sucedido pero para el asombro de la mujer esa es la primera vez que sucede. Más contenta, entonces, que una niña que estrena el vestido de sus sueños… ha arrancado a andar feliz, porque donde antes hubo una duda, ahora hay la decisión de no renunciar, al menos aún, al Deseo o la realidad […]>>

UNDÉCIMA JORNADA = ETAPA CUARTA