¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

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Conocí a James en Burgos, un irlandés genial, un espíritu peregrino, que decía sentirse incapaz de sustraerse a ayudar a una con mochila que regresaba exhausta a su Asturias natal… Así que vengo del camino francés, de iniciarlo, aunque no como peregrina, ya que perdí ”miconcha en el robledal de las brujas  (Sorginaritzaga) a la salida de Roncesvalles y la dejé ir sin recogerla porque lo experimenté como lo que era justo, sino como caminante, por fin, en Saint-Jean-Pied-de-Port y cualquier día de estos saldré caminando por la puerta de mi casa hacia la Costa de la Morte por el camino primitivo… aunque mientras eso no suceda me preparo intensamente para el ensayo que deseo escribir, y eso sólo quiere decir que estudio las leyes de la naturaleza, a través de la materia de la biología molecular pero también filosofía, la de la historia y sus pensadores y la que se destila de vuestros propios caminos… y de los míos…

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19 Respuestas a “¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?

  1. Es el mapa del camino con el que sueño en futuro… sale de Avilés (33404), de la calle Río San Martín número 33, Bajo izquierda. Y el nombre con el que recibo correspondencia es María Camín, ahí convivo con mi casero, que me alberga.

    Y ese mapa se dirige hacia Oviedo primero para tomar el camino a Santiago que hace escala en Lugo y luego llega a Finisterre y después a Muxía, para volver a Santiago y encaminarse, contra-corriente, a León para regresar a Asturias por el camino del Salvador, que transita por Mieres del Camín y que es precisamente ese el lugar en el que yo conozco el camino con el que sueña James, que es el conductor de ese eurobus pero no cualquier conductor sino el conductor más caballeroso y atento del mundo.

  2. James, a sus 56 años, espera por la jubilación, tal vez anticipada, para poder realizar el sueño de su camino, que dará comienzo a las puertas de Westminster y cruzará el Canal como pueda y sea, ya que eso él, como auténtico espíritu peregrino, no lo sabe…

    Yo le quedé muy agradecida por su gesto.

  3. Gracias también al caminante alemán que me fotografió en ese instante del camino, en el que volví la vista atrás para despedirme de Cirauqui, que en euskera significa ‘nido de víboras’, y que fue un momento buscado por mí desde la metanoia misma… El caminante desconocía el funcionamiento de la cámara de mi teléfono y en vez de dispararme a mí… antes se disparó a si mismo. En Villamayor de Monjardín va a llegar a explicarme que tras una semana de andar por el camino ya se sentía muy distinto a la persona que lo había comenzado y contaba las semanas que aún le quedaban por delante para seguir experimentando un cambio por él tan deseado y que sólo con pensar en su posibilidad le hacía inmensamente feliz… Esto sucedía a las ocho de la tarde de ese mismo día pero en Villamayor no fue posible encontrar cama y acabé mis pasos de ese día al alcanzar Los Arcos a la una y media de la madrugada, donde uno de los barracones del albergue municipal quiso abrirse y quiso la fortuna que además sobrasen algunas literas, en las que Meisi y yo, la joven escocesa que me acompañó en la aventura nocturna, y a la que acababa de conocer justo al alcanzar la Fuente de los Moros, pudimos descansar esas tres necesarias horas, antes de que algún peregrino decida que ya es la hora de iniciar su jornada… siempre eso sobre las cinco de la mañana…

  4. Por último, antes de ofrecerte este espacio para que respondas tu mismo o misma a las preguntas que lo presentan… comentarte que son las mismas preguntas esas, con las que Sócrates, uno de mis maestros del Camino, se dirige al joven Fedro al inicio de ese dialogo platónico cuyo sobrenombre es el De la belleza

    SÓCRATES. – Mi querido Fedro, ¿a dónde vas y de dónde vienes?

    FEDRO. – Vengo, Sócrates, de casa de Lisias, hijo de Céfalo, y voy a dar un paseo a la calle porque pasé toda la mañana sentado junto a Lisias, y siguiendo el precepto de Acumenos, tu amigo y mío, me paseo por la vía pública, pues dice que proporciona mayor recreo y salubridad que las carreras en el gimnasio.

    SÓCRATES. – Tienes razón, amigo mío. Pero por lo que veo, Lisias estaba en la ciudad.

    FEDRO. – Sí, en casa de Epícrates, la que está cerca del templo de Zeus Olímpico, la Moriquia.

    SÓCRATES. – ¿Y de qué trató su conversación? Sin duda Lisias te deleitó con algún discurso.

    FEDRO. – Lo sabrás si no tienes prisa, me acompañas y me escuchas.

    SÓCRATES. – ¿Qué dices? ¿No sabes, para hablar como Píndaro, que no hay negocio que yo no abandone por saber lo que ha pasado entre tú y Lisias?

    FEDRO. – Entonces adelante.

    SÓCRATES. – Habla pues.

    FEDRO. – En verdad, Sócrates, el asunto te afecta porque el discurso que nos ocupó durante tan largo tiempo, no sé por qué casualidad giró entorno al amor. Lisias supone un hermoso joven, solicitado, no por un hombre enamorado, sino, y esto es lo más sorprendente, por un hombre sin amor, y sostiene que debe conceder sus amores al que no ama y no al que ama.

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  5. Estrellita, este año el viaje familiar fue a Francia, fuimos a mediados de Junio y… un día paseando por Tours en la ruta de los Castillos del Loira ví una concha de los peregrinos a Santiago. Me acordé de tí, de tu camino.

  6. Te visité y te encontrabas indignada… pensé que tratándose especialmente de ti, a pesar de que sé lo sucedido en Sol y lo admiro, y lo que sucede con los ”líderes” de indignados de mi ciudad y ”repudio”, habría querido preguntarte todo acerca de tu indignación…. Yo sí, camino, bastante, todos los días o casi todos, dos horas al amanecer… Me levanto a las cinco todos los días y escribo durante una hora u hora y quince minutos, luego me ducho y salgo a caminar… Un día a la semana es distinto, salgo y salgo a donde puedo y quiero por muchas más horas, generalmente para ello viajo antes en autobús y luego regreso… y me encanta… Camino para mí es esencialmente paisaje y experiencia, y no importa mucho ya si fue mi propia infancia de ”niñata” o la infancia de la humanidad como estado… la que me empujó hacia ello; importa lo que a lo largo de los años la intuición que me guió, y que es la mía propia, me ha hecho desarrollar :-)

    Así que habría querido pero no te pregunté… prefiero preguntarte a donde te envío aquel libro de Martín Gaite que tú querías… y un cuaderno mío que escribí hace un año… y donde hablo de la ”espiral de la degradación”. Luego fue cuando entré en esta otra fase, que es la fase que vitalmente me ha hecho intensamente feliz y así un día y otro también.

    Un abrazo